Una ventana dura décadas; su herraje, no. Que entre aire, que roce o que no cierre bien no es un defecto de la ventana: son señales de que lleva años sin ajustarse. El servicio cuesta una fracción de una ventana nueva y resuelve justo lo que hay detrás de las pérdidas de calor.
Se calcula por alcance y número de ventanas. El ajuste es lo más económico; cambiar burletes y herrajes cuesta más según el perfil. Damos el importe exacto tras verlo: ajustar toda la vivienda sale por ventana más barato que una intervención suelta.
Lo mejor es el otoño, antes de la temporada de calefacción. Una ventana que no cierra bien se nota de inmediato en la factura, y con helada además se ajusta peor. El segundo buen momento es la primavera, cuando se ve qué ha cedido durante el invierno.
Tras el servicio conviene limpiar las ventanas, incluidos carriles y marcos: limpieza de ventanas. Tras una reforma hace falta limpieza de ventanas tras reforma. Otras reparaciones pequeñas las cubre el manitas.
Normalmente de 15 a 30 minutos. Cambiar burletes lleva más.
Sí, si la estructura está sana. Con el marco podrido el servicio no resuelve.
En parte: una buena presión de cierre reduce el ruido que entra por las rendijas. El resto depende del vidrio.
Sí, llevamos los tipos habituales. Los perfiles atípicos hay que pedirlos.
El cristal lo sustituye una cristalería. Nosotros cubrimos ajuste, herraje y burletes.
Sí, incluidas zonas comunes y bloques de viviendas.